Prevención de Riesgos Laborales. El V.S. y sus riesgos.


Prevención de Riesgos Laborales en el trabajo.

Como siempre cuento en los artículos que escribo, trato de dar unas pinceladas básicas, unas píldoras formativas e informativas, para que podamos tener unas líneas de referencia iniciales que nos ayuden a desarrollar los distintos temas de interés que nos ocupan en nuestras funciones diarias. Estableciendo estas bases, podremos ir a más en nuestros puestos y mejorar y dignificar la función del personal de seguridad privada, elevándola a sus puestos que por naturaleza le son propios. El vigilante de seguridad es la imagen de la empresa, pero también es la imagen que la persona que viste el uniforme ofrece a la ciudadanía con sus actos, por lo tanto en él nos retratamos todos y en consecuencia todos tenemos nuestra parte proporcional de cara a mejorar nuestra profesión y hacerla respetable y respetada.

La Ley de Prevención de Riesgos laborales, establece en su artículo diecinueve, la obligación del empresario de dotar a los trabajadores de formación teórico práctica específica al puesto de trabajo.

Entre los distintos puestos donde nos encontramos los vigilantes de seguridad, que son empresas públicas o privadas ajenas a la nuestra, por la naturaleza de nuestro oficio, ya que prestamos servicios de seguridad privada a quienes contratan a la empresa prestadora de servicios de seguridad, solemos estar en aquellos que requieren un nivel de atención y concentración, alto. Por ejemplo, aeropuertos, estaciones de tren, Juzgados, etc. Es decir, en sus controles de acceso, con escáner, arcos detectores de metal etc. Esto suele terminar en fatiga mental. Por lo que es importante que procuremos no caer en ello, los descansos son importantes, los turnos también.

Si estamos visionando las pantallas de los monitores que nos ofrecen las imagenes que el escáner nos da u otros ordenadores en cualquier otro servicio, tendríamos que posicionarnos a una distancia de 50 centímetros o más. En cuanto a evitar o minimizar la fatiga física, los asientos que tomemos deben ser estables y ajustados a la altura correcta para nosotros y disponer de buenos respaldos.

Por ejemplo, uno de los distintos detalles en los que me he fijado en mi día a día en los empleos en oficinas, es el contraste entre la luz natural que entra por las ventanas y que choca frontalmente con la pantalla del ordenador desde el cual trabajamos. Resulta molesto.

También es importante que usemos un calzado cómodo, que no tenga un tacón superior a cinco centímetros de altura, que variemos nuestras posiciones, que no estemos estáticos, es decir, si podemos alternar posiciones de estar sentados, con paseos o de pie, mejor. Resulta muy llamativa la imagen del vigilante de seguridad que estando en una posición estática, de pie, le veamos como hace lo que llamamos el baile del vigilante, es decir, pequeños movimientos de un lado a otro, sin moverse del lugar, cargando el peso del cuerpo sobre un pie y luego sobre el otro. No debemos estar mucho tiempo fijos en una misma posición corporal. Por lo que deberíamos poder variar de lugar y así, a la vez, cambiar de posición corporal, con nuevas posturas.

Recuerdo los años que pasé haciendo turnos rotativos, hablo en pasado porque actualmente, desde hace unos años, no los realizo, aunque nunca se sabe si esas oscuras golondrinas, sus nidos volverán a colgar. Este oficio da muchas vueltas. Bien, el tema está en que estos turnos producen variaciones en las personas que lo padecen si no ponen remedio preventivo. Por ejemplo estado de animo, irritabilidad, sensibilidad a los ruidos, etc. Solemos cambiar de hábitos en nuestra dieta, por la comodidad que nos ofrece, por ello es importante evitar comidas frías, bocadillos, embutidos, e intentar no dejar perder una dieta sana y equilibrada, ensaladas, etc. También nos suele alterar el sueño y el descanso cuando salimos de un turno de noche o de varias noches. El día que tenemos libre, estamos más tirados que una colilla. Es importante que a la hora de dormir nos preparemos la habitación para que esté a oscuras y que el silencio sea máximo.

Otro tema es la perturbación que los turnos rotativos pueden llegar a afectar en nuestra vida social y afectiva. Los turnos a doce horas nos ocupan finalmente la jornada completa de 24 horas, ya que entre el descanso para dormir, la jornada laboral y los trayectos de ida y vuelta, veinte horas se nos van fácil.

Cuando nos toque estar en aquellos puestos de trabajo en los que estemos en contacto directo con el exterior, y sobre todo si las noches son frías, debemos tomar medidas para evitar el estrés térmico, hipotermia y su manifestación física más evidente, perdida de sensibilidad y torpeza de movimientos, así como el malestar que nos produce esta situación. Para ello, tomaremos bebidas calientes, y nos dotaremos de ropas térmicas que nos protejan las manos, pies y cara, así como las orejas y otras zonas periféricas del cuerpo.

En cambio, si nos toca pasar calor, tomaremos las medidas necesarias para evitar deshidratarnos, ser víctimas de un golpe de calor, etc. No expongamos la cabeza al sol, de manera directa, procuremos estar a la sombra o en lugares frescos, bebamos agua cada media hora, aunque no tengamos sed. No bebamos alcohol. Comamos fruta y verdura.

En los servicios donde estemos, no debemos olvidarnos de comunicar a nuestro responsable inmediato aquellas deficiencias que observemos que puedan afectarnos, suelos deslizantes, posibles desmoronamientos de parte de la instalación donde estemos, etc. Usar calzado adecuado, portar linterna, prendas de vestuario adecuadas, chalecos, etc. Sobre todo en aquellas instalaciones donde es importante hacernos visibles a los trabajadores del servicio donde prestamos seguridad, sea en sus controles de acceso o interior, por ser instalaciones e infraestructuras donde exista movimiento de vehículos a motor, toros, grúas, etc. Respetemos los procedimientos de trabajo internos, evitemos usar el teléfono móvil para ocio personal durante nuestra jornada, nos distrae la atención. Conozcamos los distintos tipos de señalizaciones del centro de trabajo. Si vamos en moto, usemos el casco. Por ejemplo en urbanizaciones privadas o complejos e instalaciones donde trabajemos con motocicleta o ciclomotor. No superemos los límites de velocidad establecidos.

Sepamos que las señales de advertencia son en forma de triángulo, con borde negro y fondo amarillo. Las de prohibición son redondas con borde rojo sobre fondo blanco. Las de obligación son redondas con borde blanco sobre fondo azul.

Señales laborales de PRL

Otro de los servicios donde podemos prestar seguridad privada, pueden ser aquellos donde quizá nos veamos en la necesidad puntual de verificar visualmente los estados de determinados cuadros eléctricos por algún salto de alarma en las instalaciones, o similares. Jamás manipulemos nada si no tenemos conocimientos previos, avisemos al personal de mantenimiento para que se encargue. En el supuesto de que tengamos la autorización oportuna para poder manipular determinados cuadros de baja tensión, de manera preventiva ante una situación inesperada en la que posteriormente debamos dar aviso a mantenimiento, pero que entretanto realicemos esa primera intervención básica, tengamos en cuenta que debemos respetar las señalizaciones, no entrar en zonas de tensión sin autorización del responsable, no conectar ni desconectar nada con las manos mojadas.

Si tocamos un área específica, aislemosla eléctricamente del resto, bloqueando cualquier fuente de alimentación de urgencia que pueda haber en previsión de corte de tensión, para realimentar los equipos afectados. Verifiquemos efectivamente la ausencia de realimentación automática de los equipos eléctricos en la zona afectada en la que vayamos a trabajar. Proteger la zona y establecer señales de advertencia.

Raúl Barberán
Formador en Seguridad Privada
Director de Seguridad y Jefe de Seguridad

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