¡Cuídate de los Idus de Marzo!

“El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.”

«No tuvieron un final feliz, pero sonrieron todas las horas que pasaron juntos. Y sólo por eso valió la pena.»

John Keating (Robin Williams) Película; El club de los poetas muertos.

En la mayoría de las clases en las que impartí las materias para las que estoy acreditado decía y digo una cita de la escuela pitagórica, que además también repito en alguna de las publicaciones de mi blog; «El mal jamás entrará por la inteligencia mientras el corazón esté sano».

El título de la presente entrada hace referencia a la obra de Shakespeare, la tregedia de Julio César. Publicada en 1599. Donde se narra la conspiración que llevó a cabo el asesinato de este político y militar, uno de los más importantes de la antigua Roma y que sin embargo jamás se proclamó Emperador.

Para aquellos que desconozcan sobre esta parte final de su historia, lo resumiré con la célebre frase que Julio César dijo en el momento de su asesinato y de entre todos aquellos que le asestaron las puñaladas que le causaron la muerte, estaba Bruto, que fue el hijo de su amante Servilia; ¿Tú también? Hijo mío.

Y por otro lado, las otras citas que menciono son de una excelente obra, El club de los poetas muertos. Película de 1989, dirigida por Peter Weir. Logrando el premio Óscar, al mejor guión y siendo nominada a mejor película, actor y director. Así como ganadora de los premios Bafta y César, de sus respectivas academias cinematográficas, a la mejor película.

El tema que estoy tratando en la presente publicación me lleva a reflexión e introspección constante durante estos días previos a su publicación. Y probablemente los primeros siguientes días a la misma.

Antes de seguir, desearía mostrar mi gratitud y mi enorme alegría y ese orgullo sentido de saber que una alumna que tuve hace varios años atrás, Nora C., ha alcanzado este 2024, el reconocimiento por su valor y esfuerzo profesional. Hace unos días recibió una condecoración y reconocimiento al merito en Seguridad Privada. En la décima entrega de premios en el día de la Seguridad Privada en Cataluña.

Se comunicó conmigo y me escribió unas palabras de reconocimiento dedicándome su condecoración. Me emocionaron enormemente, ya que precisamente se produjo en unos días muy especiales para mí, por lo acontecido en mi ejercicio profesional como Formador/Profesor, en el centro de estudios donde estuve impartiendo clases hasta antes de finalizar mi contrato, escasos días después de lo sucedido.

Nora, Ni te imaginas que feliz me hiciste en ese momento, cuando me escribiste dedicándome tu merecida condecoración al mérito profesional en Seguridad Privada. Mi más sincera enhorabuena. Te lo mereces. Un abrazo muy grande a tu marido y otro para ti. Es un honor conoceros.

Por cierto, Nora no es la única persona que me comunicó que alcanzó logros o que deseaba alcanzarlos e iba por el camino correcto una vez empleados como Vigilante de Seguridad, y que tuve el honor de conocer y compartir conocimientos en mi calidad de Formador, en su momento. Así como otros tantos alumnos que después de un tiempo seguían contactandome para seguir agradeciendo la forma en como impartí mis clases.

Muchas gracias, Nora, por autorizarme a publicar tu imagen con tu merecida distinción al mérito. Mi más sincera enhorabuena. Sigue así. Un fuerte abrazo a ti y tu marido.

Y ahora continuando con la otra parte de esta historia. Desde que entré en contacto por vez primera con Seguridad Privada y fui conociendo más sobre este sector, según pasaban los años, entendí que es un empleo sacrificado y escasamente reconocido, con incontables sombras, aunque también con luces y que tiene la capacidad de ofrecer al Vigilante de Seguridad (al que desea realizar su trabajo con profesionalidad y ganas de querer) unas alegrías muy grandes cuando fruto del trabajo bien hecho, recibe el agradecimiento de las personas.

Que en el ejercicio de tu profesión y estando en los destinos donde la empresa te envíe te encuentres con personas negativas, pues te dices a tí mismo; vale, es lo que hay. Forma parte de mi trabajo y lo salvaré lo mejor posible. Con la mayor profesionalidad que en ese momento me resulte.

Que resulta que te encuentras con buenas personas, entonces ya es un lujo que ayuda cuando estas en las malas, con los malos. Pero que te encuentres con lobos con piel de cordero, sea tanto con trabajadores del servicio cliente como con trabajadores de la empresa de seguridad en los rangos que sea donde estén o en los centros y academias de formación y que te encuentres con gente negativa en mayor o menor grado como alumnos, profesores, etc., entonces eso ya es algo distinto. Adquiere otro nivel, uno muy feo por cierto. Eso ya no tiene nombre ni por donde agarrarlo. Es sencillamente de una pobreza de espíritu sin parangón.

A lo largo de todos estos años he tenido la oportunidad de ser Vigilante de Seguridad, Personal de Control de Accesos. Auxiliar de servicios (muy escasamente, es cierto, pero es un empleo que también realicé y adquirí unos aprendizajes). Responsable de servicio o de equipo (coloquialmente denominado jefe de equipo). Iniciarme como mando intermedio. También como Agente de Policía, teniendo la gran oportunidad de emplearme en tres Jefaturas de Policía diferentes. En definitiva, varios empleos que he tenido la fortuna de ejercer y adquirir esa experiencia teórico práctica durante años, llegando a cumplir tres décadas desde que empecé haciendo el curso de Vigilante Jurado sobre diciembre de 1992 y enero de 1993 hasta que «colgué el uniforme» de Vigilante de Seguridad en diciembre de 2018, dedicándome en exclusiva al empleo de Formador (Profesor) a partir de esa fecha. Empleos ambos, Formador o Profesor, como quieras llamarle y Vigilante de Seguridad que realicé como pluriempleado en distintas empresas cada uno de ellos durante algo más de un año. Desde junio de 2017 hasta diciembre de 2018.

Por lo tanto, en el ejercicio de mi profesión docente, lo soy no sólo por acreditación formativa a través de la vía de la División de Formación y Perfeccionamiento de la Policía Nacional y del Certificado de Profesionalidad de Docencia de la Formación Profesional para el Empleo. Sino que también lo soy por amplia experiencia profesional a pie de obra y batallando con los elementos, como suele decirse. Y esa experiencia no se circunscribe a un único servicio y lugar, ni a unos pocos. Sino a varios y muy distintos entre sí. Asunto que me ha permitido forjarme profesionalmente en quien soy en la actualidad.

Evidentemente no lo sé todo (En la misma forma que estoy convencido que nadie lo sabe todo), por razones obvias, el tiempo para estar y las oportunidades del momento. Aunque sé más que lo suficiente para poder hablar desde la experiencia de todos esos lugares en los que he estado. Vaya a modo de ejemplo algunos; Eventos deportivos, navideños y musicales. Discotecas. Centro de menores. Hoteles de cinco estrellas. Bodegas de vino y cava. Centros comerciales. Juzgados y oficinas de empleo público. Urbanizaciones de alto standing. Seguridad en UTE de acciona infraestructuras. Aeropuerto. Áreas de descanso en autopista. Fabricas e instalaciones de productos farmacéuticos. Polígonos industriales. Renfe, Unidad antigrafitis. Metro de Barcelona, línea amarilla, L-4. Y otros tantos servicios y lugares que todos ellos en su conjunto me dan la experiencia de treinta años de servicio activo en los que fui premiado, valorado y reconocido en seguridad privada. Prueba de ello y por citar un ejemplo, en 2019 fui distinguido con la Mención Honorífica de Categoría A, por la Policía Nacional, en el día de la Seguridad Privada, en Barcelona. Por poner en claro y evidente riesgo mi vida (en más de una ocasión durante ese año) para salvar la de otras.

Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos. Séneca.

Así que puedo decir que para cuando empecé a ejercer de Formador contaba con una muy amplia experiencia como Vigilante de Seguridad en bastantes y variados servicios. Además de haber contado con experiencia como Agente de Policía durante otro tiempo. Realizando en la casi totalidad de ese tiempo tareas de seguridad ciudadana (Policía a pie de calle) además de las administrativas cuando me tocaba estar en Jefatura. Es decir, me curtí en la calle. Todo junto me convertía en un valor ya que siempre tuve la suerte de conectar con los compañeros Vigilantes en activo y con los aspirantes a Vigilante de Seguridad en el curso de formación para adquirir la habilitación. ¿Cuántos formadores en seguridad privada puede decir y acreditar tal experiencia y conocimiento?

Cuando se trabaja o se está en contacto con personas es evidente que hay todo tipo de caracteres, unos más extrovertidos y otro menos. Unos más serios y otros menos. Unos más amables y empáticos, aunque todos con la suficiente claridad e inteligencia para entender en qué momento y contexto se está. Luego de estos, hay otros tipos de personas, los que no dan para más y andan haciendo o con ganas de ir ocasionando un daño por las motivaciones que fuere que les llevase a esas acciones. Como dije antes, para mí es especialmente doloroso encontrar lobos con piel de cordero dentro de la organización. Trabajadores o alumnos. Ahí decepciona más.

En los años que llevo ejerciendo de Formador, ocho para ser más exactos, me he encontrado con tres ejemplos muy claros y significativos. El último caso es el que me lleva a escribir el presente escrito en mi blog.

Cada Formador, como cada Vigilante de Seguridad y a fin de cuentas como cada persona, tiene su forma de comunicarse. La mía, en lo referente a la enseñanza se caracteriza por buscar la proximidad y complicidad con el alumno, intentando crear un ambiente cercano, amable, divertido, distendido aunque a la vez exigente a la hora de saber la norma de aplicación y valga la redundancia, saber aplicarla en su literalidad y no en interpretarla a criterio, ya que al entrar en error, el que lo hace demuestra falta de conocimiento y si quien la comete es un Formador, mal va el alumno porque entonces sigue el error y es más, lo defiende como si fuera correcto y provoca una continuidad en el tiempo que cuando encuentra quien le rebata, le provoca un “cortocircuito”. Su Señoría será la persona encargada de interpretar la Ley y la norma y emitirá el fallo. En tanto en cuanto eso no suceda, el Vigilante de Seguridad no la interpreta, antes bien aplica la Ley. La cumple y la hace cumplir en lo que por imperativo le viene en sus funciones profesionales.

Las palabras significan lo que la Real Academia de la Lengua española (RAE), digan lo que significan y/o lo que la jurisprudencia digan lo que significan.

Que me libre el altísimo, el universo, la providencia o aquello en lo que crea cada uno, que en mis clases jamás falté a los derechos y al debido respeto de nada ni de nadie. Y quisiera creer que aquellos que sí entendieron mis clases darían fe de ello, por debida justicia, si fuesen testigos o tuviesen conocimiento de agravio o mala interpretación, sin necesidad de ser llamados a hacerlo. Es decir, motu proprio (con movimiento propio. Voluntariamente o por propia iniciativa). Como siempre digo en clase, el Vigilante de Seguridad debe estar atento a la normativa legal vigente de aplicación en seguridad privada. Al resto del ordenamiento jurídico y a los derechos fundamentales de las personas, recogidos en sus artículos correspondientes de nuestra vigente Constitución española de 1978. Pienso que más claro no se puede ser. Y sin embargo…

Como decía, en mis clases combino la lectura del temario de estudio con fomentar la participación del alumno buscando provocar debate. Con el visionado de vídeos relacionados con intervenciones de Vigilantes de Seguridad y su estudio. Y así lograr un enriquecimiento al compartir distintos puntos de vista que intento que ellos los argumenten con la norma de aplicación (Y por lo que me ha llegado en sus distintos momentos, no a todos les parece bien conjugar esta manera de hacer o aplicar este tipo de pedagogía. Mis profesores, en mi época de estudiante así me lo enseñaron. A combinar). Y en caso de no llegar a argumentar, les digo que tomen nota de ello. Por ejemplo, artículo 32.1.c de la Ley de Seguridad Privada 5/2014, de 4 de abril. que dice lo siguiente;

«Evitar la comisión de actos delictivos o infracciones administrativas en relación con el objeto de su protección, realizando las comprobaciones necesarias para prevenirlos o impedir su consumación, debiendo oponerse a los mismos e intervenir cuando presenciaren la comisión de algún tipo de infracción o fuere precisa su ayuda por razones humanitarias o de urgencia.

d) En relación con el objeto de su protección o de su actuación, detener y poner
inmediatamente a disposición de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad competentes a los delincuentes y los instrumentos, efectos y pruebas de los delitos, así como denunciar a quienes cometan infracciones administrativas. No podrán proceder al interrogatorio de aquéllos, si bien no se considerará como tal la anotación de sus datos personales para su comunicación a las autoridades».

Real Decreto 2364/1994, de 9 de diciembre. En su artículo 78. Represión del tráfico de estupefacientes. Dice lo siguiente ;

«Los vigilantes de seguridad deberán impedir el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en el interior de los locales o establecimientos o instalaciones objeto de su vigilancia y protección».

Continuando con el mismo Reglamento, en su artículo 79. Actuación en el exterior de inmuebles, cita lo que a continuación resumo en un corta y pega parcial de la propia norma publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE);

«1. Los vigilantes sólo podrán desempeñar sus funciones en el interior de los edificios o de los inmuebles de cuya vigilancia y seguridad estuvieran encargados, salvo en los siguientes casos:

d) Los supuestos de persecución a delincuentes sorprendidos en flagrante delito, como consecuencia del cumplimiento de sus funciones en relación con las personas o bienes objeto de su vigilancia y protección.

e) Las situaciones en que ello viniera exigido por razones humanitarias relacionadas con dichas personas o bienes».

Evidentemente hay más ejemplos en los que el Vigilante de Seguridad puede actuar en el exterior, pero no es el caso que ocupa mi presente publicación a propósito del tema a tratar.

Una vez que el alumno conoce, sabe y entiende la norma de aplicación, le comento que pese a que la Ley establece el imperativo en sus funciones, también tiene que tener presente la realidad que en ese momento está viviendo y si esta aconseja intervenir o permanecer a resguardo mientras comunica a las fuerzas y cuerpos de seguridad el presunto ilícito del que está teniendo conocimiento. En tono distentido les comento…»Las bolas de dragón no existen. Y que yo sepa, si te matan no resucitas». Esto no quiere decir que el Vigilante no actúe, evidentemente. Sino que debe evaluar su seguridad y la de aquellas terceras personas del lugar objeto de protección en el que se halle.

También comento que hasta la fecha actual en ningún párrafo de la normativa legal vigente de aplicación dice literalmente que el Vigilante de Seguridad realiza la función de cachear. La acción que realiza es la que marca el artículo 32.1.c, de la Ley de Seguridad Privada, así como el artículo 76.1, del Real Decreto 2364/1994, de 9 de diciembre por el que se aprueba el Reglamento de Seguridad Privada.

Hay que tener extremo cuidado a la hora de formar al alumno y de hacer mención a la norma de estudio. No es de recibo encontrar temario de estudio donde aparezca a tener en cuenta la derogada Ley de Seguridad Privada 23/1992, de 30 de julio. Que lo fue en el año 2014, cuando entró la vigente Ley. Hace ya ¡10 años! Si uno se remite a la Orden Ministerial INT/318/2011, de 1 de febrero, en su artículo 31. Podrá leer la mención a la derogada Ley. Hay que tener cuidado cuando se enseña la norma al alumno. El mismo Real Decreto estará vigente en tanto en cuanto no contravenga a la presente Ley de Seguridad Privada. Ya que como sabemos, a fecha actual carecemos de un Reglamento actualizado a la presente Ley que nos ocupa.

Bien, pues. Esto que no me canso jamás de repetir en mis clases, parece que es predicar en el desierto. Lamentablemente, estas palabras parece que caen en otro tipo de interpretaciones mucho menos amables por parte de algunos de quienes las escuchan y de otros que las reciben repetidas por quien las escuchó, en nuevas conversaciones entre ellos. Después, cuando me vienen a preguntar porqué cada profesor dice una cosa distinta, el lío ya está formado. Y entonces mi sorpresa es mayúscula. Pero ahí no puedo hacer nada ya que no depende de mí.

Soy dueño de mi silencio y esclavo de mis palabras. Como los demás también lo son. Y sin embargo…

Al alumno tiendo a llamarle compañero, aun sin estar habilitado todavía. Precisamente para motivarle e impregnarle de ese carácter positivo al hacerle partícipe inmediatamente del colectivo de los Vigilantes de Seguridad.

No fueron ni son pocas las ocasiones a lo largo de estos años en las que me pregunté si el mensaje que dí en la enseñanza llegó correctamente visto que me he encontrado con algunos alumnos (afortunadamente hay otros que se lo toman en serio. Menos de los que desearía, pero los hay) que bien sea en esa misma clase o en posteriores, a quienes les pregunté por la norma que repetí y enfaticé y no supieron responder. Es decir, Chicos ¿En qué casos un Vigilante puede salir al exterior del inmueble objeto de su protección? Entonces es cuando se producen varias respuestas. Los que se quedan callados y no hay forma de que hablen por más que les invites a hacerlo con máxima confianza o cuando alguno por fin se lanza a hablar, lo dice mal o fatal y luego están aquellos otros a quienes les pregunto y su respuesta es; «no lo sé» o incluso…

Profe, ¿esto lo hemos dado en clase? a lo que respondo de estas maneras… Sí. Lo hemos dado precisamente hoy mismo o hace unos minutos antes o antes del descanso.

Afortunadamente hay alumnos que aprovechan las clases y aprenden y participan correctamente y las clases resultan amenas, divertidas, distendidas. Positivas. Pero en el presente caso me centro en las que han resultado lo contrario. Asunto que me lleva a escribir este artículo y que ha provocado un terremoto que me ha hecho pensar hasta qué punto está llegando no sólo la profesión y el acceso al empleo, sino que también la formación en seguridad privada o quizás hace tiempo que ha llegado y no estoy siendo consciente de ello durante estos años. Porque para mí, realizar mi labor docente es una bendición antes que un trabajo. Me gusta mi profesión y la disfruto con pasión. Quizás tanto es así que por esto me he topado con los tres casos de «borreguismo supino» que me han llevado a escribir sobre ello. Siendo el último caso el que ha detonado mi reacción de publicar el presente escrito.

La Seguridad Privada en España está fatal. Hablando en términos generales, directos y llanos. El nivel de la profesión es bastante deficiente. El acceso a la habilitación de Vigilante es de risa. Entra cualquiera. No debería ser así. Esto es algo que desde hace décadas se viene defendiendo. Aunque claro, es tanta la demanda para cubrir puestos de Vigilante de Seguridad que quienes gestionan las empresas de seguridad privada se «tirarían de los pelos» si los aspirantes suspendieran. ¿En qué momento y por qué los procesos selectivos de la Policía Nacional dejaron de ser la única vía de acceso? Cuanto menos desde esa vía, era algo más serio el acceso. Hasta que apareció una nueva vía de acceso que está igualmente bien, pero terriblemente mal gestionada. Sencillamente porque el 99,99% de los aspirantes aprueban, tramitan y acceden a la Tarjeta de Identidad Profesional, TIP. ¿De verdad es serio y normal esto? No estoy diciendo nada que no sea vox populi y, sin embargo…

¿Cómo es posible dignificar integralmente una profesión cuando está permanentemente saboteada a diestra y siniestra? Y lo más terrible… desde dentro.

Popular es la frase que dice; si pagas con cacahuetes, tendrás monos. Pues eso. Y sin embargo…

Hemos seguido así. Seguimos así y tal pareciera o pareciese que seguiremos así. Hasta que aparezca alguien o algunos con el mando bastante para revertir la situación. Poniendo al oficio y sus distintos empleos en el puesto de respeto que realmente se merece. La exposición de motivos de la vigente Ley de Seguridad Privada está muy bien, pero si este gigante tiene pies de barro, chungo, tío. Chungo. Mal rollo.

“No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (…). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería, son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos.”

John Keating (Robin Williams) Película; El club de los poetas muertos.

Y para finalizar desearía hacerlo con la siguiente cita;

«El exito a truncado más carreras que el fracaso». Oscar Wilde.

Sinceramente en estos ultimos meses durante bastantes ocasiones entro en reflexión preguntándome si quizás ha llegado el momento de retirarme y dejar de compartir mis conocimientos en clase. Y quedarme con el recuerdo y la amistad de aquellas personas que han sumado en positivo. Dejando en el olvido a los negativos. Seguiré publicando en mi blog y resto de redes.

El tiempo, como buen Juez, da o quita la razón. Dictando su inapelable sentencia.

Muchas gracias a quienes respaldáis mi blog y os interesáis por seguir aprendiendo y mejorando en este oficio tan bonito y a la vez tan sacrificado.

 

Raúl Barberán
Formador en Seguridad Privada
Perito Judicial en Seguridad Privada
Director de Seguridad y Jefe de Seguridad
Asesor y evaluador acreditado de competencias profesionales

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